martes, 1 de septiembre de 2015

MAPA GENÉTICO DE ESPAÑA Y DE EUROPA ...


La parte roja de las esferas representa al tipo R1b de lo que está compuesto la mayor parte de toda Europa como se puede apreciar en el mapa.

Para aportar algo de luz al tema de la descendencia genética de los Europeos, científicos de diversas universidades han colaborado para confeccionar el mayor mapa genético de Europa conocido hasta hoy. Para ello se centraron en individuos cuyos abuelos procedían del mismo país por medio de un complejo análisis informatizado con el objetivo de conocer el origen de los ciudadanos europeos, así como comprobar la separación genética entre ellos.
Los científicos estudiaron puntos genéticos conocidos como polimorfismos del nucleótido simple (o SNPs que son una variación en la secuencia del ADN que afecta a un único nucleótido del genoma). Los SNPs forman hasta el 90% de todas las variaciones genómicas humanas y no cambian mucho de una generación a otra, por lo que es sencillo seguir su evolución en estudios de poblaciones. Estudiando los SNPs presentes en cada población se pueden hacer grupos, establecer relaciones de descendencia, hasta llegar finalmente a encontrar los ancestros que dieron origen a la población humana. Una vez vertidos los datos obtenidos en gráficos, los científicos descubrieron que los individuos con estructuras genéticas similares se agrupaban cerca unos de otros, de manera que su distribución hizo visibles las principales características genéticas y geográficas de Europa.
El plano genético detallado por naciones guarda gran similitud con el mapa político de Europa, si bien refleja que a pesar de las diferencias, todos los europeos están emparentados genéticamente en mayor o menor medida. Entre otras conclusiones destacables, el mapa identifica dos claras barreras dentro de las fronteras europeas. La primera, bien visible, la representa Finlandia. Se trata de un caso especial. Los individuos fineses tienen particularidades genéticas, seguramente por relacionarse con habitantes procedentes de Siberia. En cualquier caso son los europeos más distintos al resto. El estudio argumenta, además, que el pequeño número de finlandeses, así como su lejanía geográfica, propició una expansión local que les permitió conservar genes atípicos. La segunda barrera, que a su vez sirve de punto de inflexión en el eje norte-sur, son los Alpes. La dificultad que suponía en el pasado vadear las escarpadas cimas alpinas segregó a los italianos de los demás europeos. Aunque el caso no es tan extremo como el finlandés, sí se puede observar cierta distancia genética entre una buena parte de los habitantes del sur de Italia y el resto. Se especula que durante el imperio romano llegó gente a Roma de todas las provincias del Imperio, ya sea esclavos, mercenarios o mismos soldados romanos nativos, de ahí su gran heterogeneidad genética, especialmente al sur de Roma. De hecho resulta especialmente destacable la diferencia genética que se observa entre los italianos sureños y los del norte ...
Lo que la ciencia nos demuestra y deja claro es que la composición genética de los antiguos pobladores de la Península Ibérica era muy similar a la que se encuentra en la moderna España, lo que sugiere una fuerte continuidad genética a largo plazo desde la época prerromana. Por España pasaron muchos pueblos, pero muchos dejaron poca o ninguna huella genética, parece ser el caso de árabes y cartagineses/fenicios o romanos. Los que realmente nos dejaron huella fueron los antiguos Celtas e Iberos. Los íberos formaban parte de los habitantes originales de Europa occidental y eran similares a las poblaciones celtas del primer milenio antes de Cristo de Irlanda, Gran Bretaña y Francia. Posteriormente, los celtas cruzaron los Pirineos en dos grandes migraciones: en el IX y el VII siglo a. C. Los celtas se establecieron en su mayor parte al norte del río Duero y el río Ebro, donde se mezclaron con los íberos para conformar el grupo llamado celtíbero.
El haplogrupo predominante en el 70% de los españoles es el R1b, conservamos así el linaje de los primeros pobladores del continente además de una importante herencia celtíbera. Ni los fenicios/cartagineses, ni los griegos, ni los romanos, ni los árabes modificaron sustancialmente la composición genética de esa población primigenia, la aportación de estos pueblos fue mucho más fuerte a nivel cultural que a nivel genético. Eso se debe a muchas razones diversas, entre otras, que estas poblaciones invasoras nunca fueron relevantes numéricamente respecto del resto de la población, algunas de ellas (griegos y fenicios) se dedicaban a construir colonias costeras para el comercio, no a invadir a los nativos. Por otra parte el Estrecho de Gibraltar nunca fue cruzado por una migración importante desde Norafrica a Europa o desde Europa a Norafrica. Eventos demográficos incluyendo el Neolítico, contactos mediterráneos (desde el segundo milenio A.C al periodo romano), y las expansiones islámicas parecen haber tenido poco impacto genético sobre los intercambios norte-sur.



The cultures that succeeded to Unetice in Central Europe, chronologically the Tumulus culture (1600-1200 BCE), Urnfield culture (1300-1200 BCE) and Hallstatt culture (1200-750 BCE) cultures remained typically Indo-European. The Hallstatt culture, centered around the Alps, is considered the first classical Celtic culture in Europe. It quickly expanded to France, Britain, Iberia, northern Italy and the Danube valley, probably spreading for the first time Celtic languages, although not bronze technology nor R1b lineages, which had both already spread over much of western Europe during the Bell Beaker period.

The Gascon & Iberian branch (DF27) :

It is hard to say when exactly DF27 entered Iberia. Considering its overwhelming presence in the peninsula and in south-west France, it is likely that DF27 arrived early, during the 1800 to 1300 BCE period, and perhaps even earlier, if R1b adventurers penetrated the Bell Beaker culture, as they appear to have done all over Western Europe from 2300 BCE to 1800 BCE. The Atlantic Bronze Age could correspond to the period when DF27 radiated more evenly around Iberia and ended up, following Atlantic trade routes, all the way to the British Isles, the Netherlands and western Norway (where M153 and SRY2728 make up about 1% of the population).

Las frecuencias más altas del gen R1b se encuentran en poblaciones de Europa Atlántica principalmente en galeses 89%. Seguidamente en los irlandeses 81%, escoceses 77%, españoles 72%, ingleses 60%, belgas 63.0%, y portugueses del sur 50%. Encontramos menos frecuencia en los italianos (Italia continental): 40%, alemanes 39%, checos 35.6%, sicilianos 24.5%, noruegos 25.9%, suecos 20%, sardos 19%, y croatas 15.7%.

Los niveles de R1b más altos de Europa por encima del 80% se obtienen en Gales, Irlanda y la Bretaña francesa.

Fuentes :